La importancia de la empatía en un contexto de enseñanza digital
04 AGO 2021

La importancia de la empatía en un contexto de enseñanza digital

Llevamos casi año y medio lidiando con la pandemia por COVID-19, y es un hecho que nuestra vida se ha transformado radicalmente. También es un hecho que la mayoría no la estamos pasando muy bien: somos seres sociales, y este cambio en la dinámica en la que nos relacionamos nos ha enfrentado a muchos y muy diversos retos.

El trabajo a distancia y la enseñanza digital han ocasionado que los límites y horarios ya no se distingan, como ocurría cuando acudíamos a nuestras escuelas y centros laborales. Trabajar frente a la pantalla nos desgasta mucho más. Algunos no dominamos bien las nuevas tecnologías. Es más, muchos ni siquiera tienen acceso a ellas. Y por si fuera poco, varios se están enfrentando a la pérdida, enfermedad y/o dificultades económicas.

Comunicarse en el aula física para poder conseguir un aprendizaje significativo ya era una labor compleja por sí sola; y en este contexto, con una pantalla de por medio, enseñar y aprender se vuelve todo un desafío que tanto profesores como alumnos tienen que enfrentar día a día. Por ello, se vuelve imprescindible recalcar la importancia de una práctica esencial para lograrlo: la empatía.

Pero, antes que nada, ¿qué es la empatía?

Se suele relacionar con “sentir lo que siente el otro”. No obstante, además de imposible, es una definición poco precisa, pues más bien es la capacidad de comprender los pensamientos, sentimientos, y emociones de los demás. O sea, la habilidad de entender los problemas complejos de las personas que nos rodean desde muchos puntos de vista.

La empatía es una habilidad social imprescindible en el mundo actual, pues crea personas sensibles, capaces de relacionarse adecuadamente, y dispuestas a colaborar para resolver problemas en conjunto en lugar de competir.

Dentro del salón de clases –aula virtual, en este caso–, la empatía juega un papel sumamente importante, tanto para que alumnos y profesores lleven una relación sana con todos, como para lograr que haya un verdadero aprendizaje. Es mucho más fácil sentirse interesado por el conocimiento y aprender cuando te sientes comprendido, validado y apreciado.

Esto cobra especial relevancia en un contexto de enseñanza digital, donde el contacto físico nos ha sido suspendido, por lo que se vuelve todavía más complicado al no poder detectar fácilmente reacciones y lenguaje corporal, elementos que nos ayudan a identificar las emociones del otro.

Igualmente, varios factores, como el que las metodologías en la enseñanza digital no están del todo claras aún, muchos docentes han tenido dificultades para adaptarse a las nuevas tecnologías, y la necesidad de utilizar las clases virtuales para explorar los contenidos curriculares impiden la reflexión sobre las emociones: los profesores están tan ocupados en cumplir un programa, y los alumnos en pasar la materia, que no hay tiempo para en verdad preguntar y responder cómo estamos y si todo va bien.

Es decir, esta crisis nos hace darnos cuenta de (o tal vez sólo reafirmar) lo necesario y urgente que es un verdadero diálogo y escucha activa para poder desarrollar empatía, además de una alfabetización digital generalizada para facilitar que el uso de las nuevas tecnologías, acompañada de sensibilización sobre las dificultades que pueden tener los demás en este proceso de adquisición de nuevas habilidades.

Es indudable que el profesor es el que debe hacer todo lo que esté en sus manos por entender el contexto de cada uno de sus alumnos y tenerlo en cuenta a la hora de enseñar; además de llevar a cabo actividades que fomenten la comunicación y cambien su papel de transmisor de saberes por el de promotor y mediador del diálogo y la colaboración, para así generar espacios de interacción, debate y cooperación en el aula.

Pero también es cierto que es necesario que los alumnos estén abiertos y dispuestos a la participación, y sobre todo a escuchar; a comprender que no todos sus compañeros viven las mismas condiciones que ellos, y que sus maestros también son personas, que están enfrentando dificultades personales a la par del trabajo escolar igual que ellos.

En resumen, la empatía en el ámbito escolar es invaluable y necesaria en todo momento, pero en tiempos difíciles como los actuales en los que nos separa una pantalla, es indispensable, y requiere el compromiso y la disposición al diálogo de todos los que forman parte de este proceso de aprendizaje.

Regina Garnica
Acerca del autor

Historiadora de formación, descubriendo las posibilidades del mundo virtual. De naturaleza curiosa y observadora. Investigadora profesional de trivialidades, catadora exhaustiva de series, coleccionista de juguetes y fotógrafa amateur de bichitos en mis tiempos libres. Creo firmemente que la Historia necesita llegar a todos, y que las herramientas digitales nos ayudarán a tejer redes de conocimiento y entendimiento.

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